¿Puede la música curar?

20 04 2011

Por Aselah. Ampliado por Imberbe.

A todos nos gusta escuchar música. Unos la necesitan como el respirar,
acompañándoles durante todo el día; otros buscan únicamente pequeños
momentos en los que sólo ciertas melodías pueden aportarles algo que
no encuentran de otra manera. Porque la música tiene esa capacidad de
atracción. Pero, ¿acaso tiene otros efectos en las personas?

Claro está que hay unos patrones generales que influyen sobre el estado de
ánimo. Por ejemplo, los timbres agudos tienden a excitar más que los graves,
por una cuestión puramente física: las células que reciben las vibraciones
sonoras y que transmiten el sonido a través del nervio auditivo están agrupadas
más densamente en el área receptora de los sonidos agudos, por lo que estos
son más susceptibles de excitar que relajar, ya que la cantidad de impulsos
nerviosos que llegan al córtex es mayor.

De hecho, nuestro rango auditivo (de 20 a 20.000 hertzios) está más preparado para captar sonidos de rango medio y alto por el hecho de que las amenazas animales tienen esas frecuencias, al igual que los llantos de los  bebés y la frecuencia de la voz humana. Los tonos graves se asocian con animales grandes y personas con mayor tamaño que nosotros, ergo amenazadoras. Por eso, inconscientemente, una persona tiende a obedecer a una voz más grave que a una más aguda.

De esta forma, los diferentes elementos que componen la música (armonía,
ritmo, melodía, timbre, frecuencia, intensidad, volumen) se combinan de
manera tal que pueden lograr cambios en distintos aspectos como el estado de
ánimo o la ansiedad; influyendo en el rítmo cardíaco, la frecuencia respiratoria,
la tensión arterial, provocando cambios en el metabolismo y estimulando el
Tálamo y la corteza (lo que permite el contacto a través de la música con
pacientes que carecen de expresión verbal a causa de un episodio autista,
alucinatorio o depresivo).

Es por ello que la música es susceptible de ser utilizada como terapia, con
el objeto de atender necesidades físicas, emocionales, sociales y cognitivas.
Este tipo de tratamientos se denomina musicoterapia, y entre otras cosas
ayuda a desarrollar:

• El lenguaje y la comunicación: ya que mejora la inteligibilidad del habla.
• La Motricidad: ya que promueve la coordinación psicomotora
• El bienestar personal y social: ya que favorece el desarrollo de
sentimientos de autoestima y autonomía.

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Liberando a Bach

17 04 2011

Por Kekobola.

Imaginemos una playa, que es un bien inalienable y de dominio público, a la que sólo pudiésemos llegar atravesando terrenos privados. Es lo que ocurre con buena parte del dominio público intelectual, obras científicas, literarias o artísticas que ya carecen de “dueño”, o cuyo dueño lo somos todos, pero que sólo son accesibles para la mayoría a través de ediciones privativas, que exigen peaje.

“Bach escribió su obra fundamental hace 270 años, sin embargo, las partituras y grabaciones de dominio público de su obra son difíciles o imposibles de encontrar. ¡Hasta ahora!”

Klavier Ubung

Portada de la primera edición de las Variaciones Goldberg, publicada en Núremberg en 1742

En efecto, en 1741 Johann Sebastian Bach completó la composición de sus Variaciones Goldberg, la cuarta y última parte de sus Clavier-Übung, un conjunto de obras para teclado (clavecín) de carácter técnico y demostrativo. Nueve años más tarde murió a causa de una embolia cerebral, abriendo así la cuenta atrás para la caducidad de lo que después se conocerían como derechos de propiedad intelectual. Una vez en dominio público, podríamos creer que resulta fácil hacerse con las partituras y música del maestro universal.

Sin embargo la realidad es más complicada. Por razones de conservación, no siempre los museos, archivos, bibliotecas y mucho menos los coleccionistas privados, permiten a cualquiera acceder al ejemplar físico de una obra intelectual, de modo que generalmente el gran público sólo puede acercarse a muchas partituras a través de ediciones anotadas y comentadas. Estas, al incluir desarrollos de la obra original, pueden y suelen publicarse bajo copyright. Igualmente, las grabaciones publicadas a partir de obras en dominio público suelen colgar el cartel de “todos los derechos reservados” sobre tales interpretaciones o ejecuciones.

Afortunadamente, no siempre es así. La iniciativa The Open Goldberg Variations Project pretende realizar la revisión de la partitura de las Variaciones Goldberg de J. S. Bach y su adaptación para piano, con la ayuda del programa de software libre MuseScore. Tras su validación académica, la pianista y halterófila Kimiko Ishizaka, se encargará de realizar la grabación de la obra en estudio. El resultado de todo ello, partitura, ejecución y grabación, quedará en dominio público bajo licencia Creative Commons Zero.

El proyecto se financia mediante crowd funding o micromecenazgo, pequeñas aportaciones de particulares que desde 50$ obtienen diferentes contrapartidas  (ejemplares físicos de la obra, copias firmadas, mención expresa en la dedicatoria de las distintas arias o variaciones, o incluso una interpretación en directo). A falta de 47 días para ternimar el plazo de las aportaciones, ya se ha superado el objetivo inicial de recaudar el mínimo de 15.000 $ necesarios.

Puedes participar aquí, aún estás a tiempo.

¿No resulta curioso que sea el esfuerzo de 345 personas anónimas lo que se encargue de rescatar el patrimonio común para el enriquecimiento colectivo, mientras tantas instituciones culturales públicas se empeñan en mantener privativo lo que es común?